Cuando salga está publicación ya se habrá jugado el partido Argentina vs Inglaterra y le pido a Dios y todos los santos que la victoria sea sudamericana. Pero al margen de mis deseos quiero hablar de algo que me asombra y a mucho argentinos debería indignar, que es la alcahueteada que el gobierno ha hecho no permitiendo que nada relacionado con Malvinas vaya a entrar a la cancha. Claro que no es un partido más. Tal vez para los ingleses sí, pero para los argentinos no.
La herida de las Malvinas no se ha curado. Una victoria a quien robó un territorio legítimo argentino es beber un poco del triunfo de David frente a Goliat. Y habló de alcahuetería porque ni siquiera la FIFA que es la organizadora del mundial había hablado, ni restringido nada en los accesos.
Seguramente lo que no podrán callar serán los cantos de la hinchada celeste y blanca alentando a la selección y cada garganta argentina dirá presente cuando se cante "el que no salte es un inglés".
Las heridas de un pueblo no las callan las restricciones. Por eso esta tarde puede haber una revancha mental por los que cayeron defendiendo la patria, y que muchos de los apátridas que nos gobiernan no les importa un carajo. He dicho.